La comunidad judía de Palermo

Parashat Itró

Por Daniel Tenenbaum

Parashat Itró contiene la primera de las 2 veces en que la Torá relata el evento más trascendental de la historia judía: la revelación de D’s a todo el pueblo de Israel, con la entrega de los 10 mandamientos.

¿Por qué es tan importante? Hay bibliotecas completas dedicadas al tema. Pero podemos decir que esas 10 reglas, aplicadas a conciencia por la humanidad, bastan para garantizar una sociedad justa y pacífica. Las prohibiciones (asesinar, engañar, etc) implican que debemos abstenernos de dañar o molestar al prójimo. Son la base mínima para que la sociedad pueda existir. Una vez asegurado ese piso, se nos recuerda que debemos trabajar para construir nuestro mundo material, y una vez cumplida esa obligación de sustentarnos y crear, debemos traer espiritualidad a nuestra existencia por medio del shabat. Porque la torá y la tradición rabínica insisten en la importancia del equilibrio: trabajar y descansar, disfrutar del universo tal como es y crear, respetar la privacidad de nuestros semejantes pero no abandonarlos a su suerte.

Los primeros mandamientos se refieren a la necesaria fe en el D’s único creador del universo, como contrapartida al paganismo e idolatría. Incluso dedica un mandamiento a la prohibición de usar el nombre de D’s en vano, destacando la importancia de la palabra: debemos ser muy cuidadosos con lo que decimos, asi como lo debemos ser con nuestros actos.

El relato del evento en sí tiene muchos aspectos llamativos. D’s fue instruyendo a Moshé varios días antes para que no se acerquen al monte Sinai, que se preparen ropas limpias. Moshé subió y bajó del monte, daba instrucciones a los ancianos y al pueblo en general. Cuando llega el dia y los lleva a los pies del Sinai, en medio de rayos y truenos, y un shofar cada vez más fuerte, empieza D’s mismo a hablar… y (según la tradición rabínica) el pueblo interrumpe y le dice a Moshé que mejor él escuche a D’s y luego les cuente lo que dijo. ¿Cómo puede ser esto posible? Acaso puede haber algo más ansiado por una persona que al fin escuchar a D’s, de primera mano, lo que pretende de nosotros? Parece que si… el miedo fue mayor que el deseo de saber. Y no podemos culpar a esa generación, que pasó de la esclavitud a la libertad, que vió milagros con sus propios ojos unos días antes. ¿Qué hubiéramos hecho cada uno de nosotros en ese momento? Nunca lo sabremos. Lo que sí debemos saber es qué haremos frente a una injusticia que ocurra delante de nosotros. O cómo actuaremos frente a una persona necesitada de nuestra ayuda. Porque somos responsables de nuestros actos y de quienes tenemos alrededor. La tradición judia resalta siempre que no podemos “borrarnos” de nuestra comunidad, cada persona de acuerdo a su circunstancia y sus posibilidades es responsable de hacia dónde va toda la sociedad.

Volviendo al principio de nuestra parashá, Moshé enfrenta el desafío de organizar a la comunidad y se siente abrumado por la carga. Ahi viene en su ayuda Itró, su suegro que estaba de visita, y le sugiere un método: buscar personas que lo ayuden en la tarea de juzgar y resolver los conflictos que surjan en la sociedad. Estas personas deben tener las siguientes cualidades:

  • Virtuosos (anshei jail)
  • Temerosos de Elokim (irei elokim)
  • Amantes de la verdad (anshei emet)
  • Que aborrezcan el lucro malhabido (son’ei batza)

Así debe ser un juez, en el ideal de la Torá. Ojalá se cumpla.

(Basado en los comentarios del Rab. Mordejai Edery)