Jaiei Sará – 5778

Cosecha tardía

La ancianidad suele estar relacionada con el miedo a la muerte. Cuanto más tiempo hemos transcurrido en este mundo, suponemos que cronológicamente más cerca de la muerte estamos.

¿Pero acaso podríamos aseverar que la vejez es la consecuencia de haber vivido?

¿Disfrutamos lo suficiente? ¿Reímos, jugamos, saltamos, corrimos, amamos, besamos, dimos más vida, soñamos…? Sabemos que el límite físico es la muerte, pero ¿lo entendemos realmente antes de que suceda?

Una cosa es morir. Otra cosa muy diferente es dejar de vivir.

Parashat Jaiei Sará viene a enseñarnos una lección acerca de lo que realmente es vivir y sobre el cómo vivimos.

“Y fueron las vidas de Sara 127 años” (Bereshit 23:1).

Llama poderosamente la atención la forma en la que la Torá presenta la muerte de Sara. ¿Fueron las vidas de Sara? ¿Fueron…? ¿Las…? ¿Cuántas vidas puede tener una persona?

Rabi Abraham Menajem ben Iaakov Rapa (Minja Belulah), señala que la palabra hebrea Vaihu (fueron) numerológicamente suma 37, haciendo alusión a los 37 años que vivió Sara en plenitud. Si Sara murió a los 127 años y vivió 37 años plenamente, entonces solo recién a partir de los 90 años vivió nuestra matriarca su vida. ¿Y qué fue lo que pasó a sus 90 años? El nacimiento de su hijo Itzjak. Eso que tanto ansiaba, eso que tanto esperaba, eso que tanto deseaba por fin se hizo realidad.

Sara volvió a nacer. Sara volvió a vivir. Sara volvió a encontrar un nuevo sentido para su vida. Sara extendió su vida 37 años. Sara le dio la dimensión de vivir a la vida. Pasó gran parte de su vida peleando, luchando por sus sueños pero cuando parecía todo perdido, sucedió el milagro y, como si fuera una broma, quedó embarazada en su vejez. Risas. Sonrisas. Alegría. Vida. Itzjak. Como el vino, lo bueno se hizo esperar. Maduró, creció y requirió dedicación.

Sara fue un ejemplo de cómo vivir la vida y darle sentido. Demostró que nunca es demasiado tarde para concretar sueños. Recordó a su pueblo que la vida se vive en familia y que no hay mayor riqueza que satisfaga esos sueños de autorrealización. Es por esto que Sara es relacionada con la hermosa poesía de Eshet Jail (atribuido al rey Shlomo en el libro de Proverbios), donde se recuerda las valores de la mujer virtuosa: alejada de la banalidad, entregada de corazón, confiada en Dios, reposada en el amor… mujer que vive la vida.

¿Vivimos para morir de viejos o deseamos haber vivido?

Jaiei Sara… Las vidas de Sara…

¿Y vos, cuántas vidas tenés?

Jazanit Natalia Arazi,

Directora del departamento de formación de Jazanim Bet Asaf