Haazinu – 5777

¿Cómo se despidió Moshé del pueblo de Israel?

Dios le dijo al ángel Mijael: ya es hora de que abandone el mundo,  ve y tráeme el alma de Moshé.

Mijael dijo: Señor del mundo, yo le enseñé Torá a Moshé, fue mi discípulo. Lo quiero mucho no soy capaz de ver su muerte.

Cuando vio Dios que los ángeles no querían traer el alma de Moshé y se apiadaban diciendo: No podemos, lo amamos profundamente.

Dios tuvo que llamar a Samael conocido como el ángel de la muerte.

Samael se apuró, tomó su espada, se cubrió con su capa y fue a buscar a Moshé Rabeinu.

Y lo encontró a Moshé sentado escribiendo letras sagradas para un futuro Sefer Torá.

Rayos de luz salían de él, que enceguecían a Samael. No veía nada y tuvo miedo, se paró tembloroso ante Moshé y no podía abrir su boca.

Moshé lo sintió y dijo: -malvado ¿Qué haces aquí?

Samael tomó coraje y le dijo: el Creador de todas las almas me envió para que tome la tuya.

Moshé le dijo: ándate que todavía tengo algo importante que hacer: Llegó la hora de cantar y alabar a Dios.

Samael le recordó: si yo llevó tu alma, estarán los cielos para alabar a Dios

Entonces Moshé dijo Shirat Haazinu: “Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba; Porque el nombre de Adonai proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios”.

Vete de aquí no te daré mi alma y Moshé levantó su bastón,  que tenia grabado el nombre de Dios. Y Samael tuvo miedo y se escapó.

Entonces Moshé escuchó a Dios que decía: Moshé, Moshé llegó tu hora, tenes que dejar el mundo.

Señor del mundo: no me entregues en manos del ángel de la muerte.

Dios le dijo: no temas yo mismo me ocuparé de tu entierro.

Moshé dispuso su alma y le pidió: espera un poco quiero bendecir  a los hijos de Israel. Toda mi vida enseñé a tus hijos, que no se desvíen de los preceptos. Estuve tan cerca de ellos que no los dejé tranquilos un minuto. Quiero despedirme con una bendición.

Los hijos de Israel le pidieron perdón por los momentos de conflicto y hostilidad y Moshé los perdonó.

Y en eso una voz dijo:

Llegó el momento… dicen que Dios le habló a la neshamá de Moshé y le dijo: ciento veinte años estuviste en el cuerpo de Moshé, llegó la hora de salir.

Y la neshmá le respondió: me es muy difícil salir de Moshé, amo profundamente a Moshé.

Entonces Dios le dijo: salí hija, que te traeré conmigo por sobre los cielos y estarás debajo del trono celestial. Y en ese instante con el beso de Dios salió su neshmá.

Nuestra parashá es la poesía con la que se despide Moshé del pueblo de Israel antes de subir al monte Nevó para ver la tierra prometida desde lejos.

Aparentemente Moshé que había sido tartamudo y tenía dificultades de expresión,  logró durante su vida, dirigirse al cielo y a la tierra.

Conectarse con asuntos elevados y profundos; y no perder la conexión con lo simple y terrenal.

Ojalá logremos este shabat y los próximos días de Sucot disfrutar de nuestra tradición, cantando alabanzas a Dios y fortaleciendo nuestro espíritu para los instantes difíciles y la ardua tarea.

Shabat Shalom veJag Sucot Sameaj!