La comunidad judía de Palermo

Bo – 5778

De la esclavitud a la redención

Por Rabino Rubén Saferstein

Parashat Bo

Éxodo 10:1 – 13:16

“Deja salir a mi pueblo” fue el leitmotiv del reclamo de Moisés al Faraón desde el momento que D´s le pidiera que dejara Midián y regresara a Egipto a fin de liberar a los hebreos de la esclavitud (Éxodo 5:1; 7:16; 7:26: 8:16; 9:1; 9:13)

La porción de la Torá llamada “Bo” describe las tres últimas plagas de una serie de diez que azotaron la tierra de Egipto como consecuencia de la negativa del Faraón de acceder a este reclamo.

La octava plaga se materializó a través de la llegada de una cantidad gigantesca de langostas que devastó la tierra de Egipto (10:12-15). Aún así, el Faraón no quiso ceder al reclamo de Moisés y por ello llegó la plaga de oscuridad que cubrió la tierra de Egipto durante tres días en la cual:

“no veía ningún hombre a su hermano y nadie se atrevía a salir de su lugar pero para todos los hijos de Israel había luz en sus moradas” (Éxodo 10:23)

Parecía que el Faraón iba a permitir la salida de los hebreos pero D´s volvió a endurecer su corazón y como consecuencia de ello llegaría la última plaga que sería tremenda – la muerte de los primogénitos- y que traería “un clamor tan grande en toda la tierra de Egipto como nunca lo hubo antes y no lo habrá después” (Éxodo 11:6)

Antes de relatar la llegada de la última plaga, el relato se interrumpe para que el texto nos refiera al establecimiento de la fecha de la pascua que sería adoptada como fiesta de Israel y vinculada a la liberación de la esclavitud.

D´s instruyó al Pueblo de Israel con respecto a la ofrenda de Pesaj (Pascua) por la cual cada casa paterna debía tomar un cordero o cabrito macho de un año, que no tuviera defectos, el cual debía ser guardado desde el día diez del primer mes (Nisan) hasta el atardecer del día catorce y ser inmolado esa noche. Con la sangre de ese cordero o cabrito debían pintar los dinteles y jambas de las puertas de sus hogares y comer la carne de forma asada con pan ázimo y hierbas amargas esa misma noche. Entonces D´s pasaría por la tierra de Egipto para golpear (matar) a cada primogénito ya fuera hombre o animal. Pero al ver la sangre en los dinteles y jambas de los hogares de los hebreos, D´s pasaría por alto esas casas y de ese modo no sufrirían la plaga exterminadora.

Mientras los hebreos estaban cumpliendo con ese ritual de la pascua, D´s hirió de muerte a cada primogénito de las familias de Egipto mostrando de este modo su poder y soberanía. Lamentablemente se llegó a esa instancia por la dureza del Faraón quien no pudo o no supo modificar su posición intransigente hasta el momento en que sufrió la muerte de su propio hijo. Esa misma noche llamó a Moisés y a Aarón para decirles que se fueran y hasta los mismos egipcios insistieron para que la salida de los hebreos fuese rápida.

De este modo el pueblo de Israel dejaría definitivamente su posición como esclavos en la tierra de Egipto para comenzar a construir su identidad en la libertad unida a D´s.

El texto habla de 600.000 varones, cifra que al contar mujeres y niños sumaría cerca de dos millones de personas, mostrando la magnitud de la población de los hebreos. A ellos se sumaron una gran cantidad de personas, quizás egipcios pobres y maltratados dirigiéndose todos juntos hacia la localidad de Sucot. De este modo finalizaban 430 años de esclavitud y comenzaba el período de redención que llevaría a los hebreos nuevamente a la Tierra de Israel.

La fiesta de Pesaj (Pascua) fue celebrada en Egipto la noche de la décima plaga y como el mandato fue que debía quedar en la memoria de los hebreos y ser festejada en cada generación, de ese modo lo seguimos celebrando en cada lugar del mundo agradeciendo a D´s por la maravillosa liberación sin olvidar la experiencia de ese período nefasto de esclavitud y opresión.

Fuente: “Un acercamiento al libro del ÉXODO | SHMOT – Reflexiones actuales desde el judaísmo y el cristianismo”,  – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : SAB Libros, 2014. (pag. 21), http://www.buenosaires.gob.ar/sites/gcaba/files/libro_exodo.pdf