Balak – 5777

¿Cuál es el componente que nos lleva a desobedecer las prohibiciones de la Torá, derribar los límites morales, atentar contra Dios y nuestra fe?

Todos a veces nos equivocamos, pasamos límites, dejamos de lado nuestras responsabilidades, convicciones y aspiraciones.

A menudo se debilita nuestra fe y vínculo con Dios y tomamos otro camino…

Una máxima de nuestros sabios enseña que un precepto conduce al cumplimiento de otro y una transgresión lleva inevitablemente a otra transgresión. (mitzvá goreret mitzvá vaaverá goreret averá)

“Ben Azai dice: corre en pos de la buena acción, cualquiera fuera su importancia, y elude la transgresión; pues una buena acción conduce a otra, mientras que una transgresión acarrea otra. Pues la recompensa de una buena acción es otra buena acción, y el castigo por la mala acción, es otra mala acción”. Avot 4:2

Parece ser que cuando fallamos y faltamos a la ley si no salimos de inmediato y nos predisponemos a ser mejores, cada vez se torna más difícil volver a la senda correcta.

¿Cuál es la ficha que jugamos mal en el juego de la vida, que nos empuja hacia el error?

¿Los deseos y los instintos son los que generan nuestras convicciones e ideas o nuestras dudas intelectuales nos conducen a actuar de determinada manera?

¿Donde deberíamos invertir los esfuerzos educativos en nosotros y en los demás, en el entrenamiento y transmisión para lidiar con los impulsos y caracteres de las personas o profundizando en el abordaje del pensamiento y la fe?

Esta pregunta es compleja y seguramente la respuesta varía de acuerdo al caso y a la persona.

De la parashá de esta semana podemos quizás aprender algo sobre este tema. Al final está el relato de la transgresión del pueblo de Israel en Shitim.

Mientras los israelitas acampaban en Shitín, comenzaron a prostituirse con las mujeres moabitas, las cuales los invitaban a participar en los sacrificios a sus dioses. Los israelitas comían delante de esos dioses y se inclinaban a adorarlos.  Esto los llevó a unirse al culto de Baal Peor. Por tanto, la ira de Adonai se encendió contra ellos. Números 25: 1-3

La transgresión de los hijos de Israel fue doble: inmoralidad sexual e idolatría.

De acuerdo al midrash comenzó con las relaciones sexuales prohibidas y continuó con el culto a Baal Peor.

En el episodio de la parashá no hubo una exposición filosófica o teológica de un grupo de intelectuales que llevó a un debate profundo y entonces acontecieron las mencionadas transgresiones.

Los hijos de Israel no comenzaron a servir a Baal Peor porque dudaron de Dios o pretendían resolver algún problema teológico. Fueron los instintos sin límite moral los que los arrastraron a olvidar o dejar de lado la Torá.

Los sabios encuentran una relación intrínseca entre la inmoralidad sexual y la idolatría. Aseguran que quien va en pos de la idolatría terminará con una conducta sexual inmoral.

Pero quizás el tema es un poco más complejo, creo que el instinto juega su papel, pero la dificultad está en que en determinado momento es imposible apaciguarlo.

Quizás lo importante es aprender y enseñar que dado que una transgresión conduce a otra y el proceso instintivo actúa paulatinamente, conviene monitorearlo para no llegar a cierto nivel donde no hay vuelta atrás.

Entonces si ponemos el esfuerzo en aprender y enseñar ideas y creencias que den un marco a nuestros impulsos, también responderemos a la pregunta diciendo que también la duda y la indagación intelectual son importantes para llevar vidas con menos transgresiones, más Torá y mitzvot. 

Shabat Shalom uMevoraj!