«Corrían los años 90 y a un grupo de personas de la Escuela Martin Buber, liderados por Ezra Zeitune, se les planteó la necesidad de tener un espacio comunitario en la zona de Palermo. Si bien para Iamim Noraim la escuela organizaba las ceremonias religiosas (al principio en los salones de calle Guatemala y después en el Palais Rouge), la necesidad era tener un lugar donde poder rezar, llevar adelante las ceremonias de Bar y Bat Mitzvá, casamientos y todo aquello que pueda significar el acompañamiento en las distintas etapas de la vida judía.
Para ello, se decidió alquilar el salón de planta baja de ACIBA, institución de la calle Aráoz 2854, donde para las altas fiestas funcionaba un templo. Se eligió al Rabino Felipe Yafe, quién lideró durante 20 años el proyecto, desarrollando las diferentes áreas y creando la identidad de la comunidad. Con una impronta de enorme carisma, un erudito conocimiento y una gran musicalidad, el Rab. Felipe Yafe atraía a jóvenes y adultos, convirtiendo a Bet Hilel en una de las comunidades más importantes de Buenos Aires.
A lo largo de esos años, lo acompañaron diferentes seminaristas (hoy todos devenidos en rabinos), como ser Silvina Chemen, Sarina Vitas, Dani Zang, Guido Cohen, Yoni Szewkis y Judith Nowominski.
En el año 1991 llegó el primer grupo de Talmud Torá, con Joi Tocker, Exequiel Fainholc, Dario Bialer, Mariano Micenmacher y Leila Pipsky. La comunidad fue creciendo al punto de tener varios Bnei Mitzvá y casamientos por fin de semana.
Se conformó un grupo de gente para organizar las actividades de juventud, y el resto de actividades culturales de acuerdo a las necesidades del momento.
Se creó el departamento de Juventud, corazón de la comunidad, donde cada vez más jóvenes comenzaron a sumarse hasta llegar a ser cientos por fin de semana. Los Majanot se transformaron en momentos mágicos para los jóvenes, donde la identidad judía se afianzaba de manera comprometida y divertida.
Tal era el crecimiento que después de unos años se comenzó a alquilar para Iamim Noraim la cancha de básquet de Hacoaj, para poder albergar a todas las personas que querían sumarse, ya que en Araoz no había lugar suficiente. En aquel momento fue revolucionario y emocionante sentir vibrar tantas almas en un solo lugar.
La comunidad siguió creciendo y en el año 2016 se planteó la opción de comprar el edificio que venía siendo alquilado durante todos esos años. Esta enorme campaña estuvo liderada por Daniel Sapoznicoff (en ese entonces presidente de Bet Hilel) y por el Rab. Felipe Yafe y fue acompañada por mucha gente que quería lograr el sueño de la casa propia. El arquitecto Eduardo Brukman fue quien ideó la estrategia para finalmente lograr concretar ese sueño, construyendo un edificio de oficinas por encima.
Durante la construcción y refacción, a pesar de no tener sede propia, la comunidad siguió desarrollando sus actividades. Fue gracias a la escuela Martin Buber, quién ayudó cediendo espacios para continuar con la labor comunitaria.
Desde el año 2018 y hasta la actualidad, la comunidad comenzó a ser liderada por el rabino Ioni Shalom, también con una gran impronta musical y sionista.
En el año 2019 se inauguró finalmente la soñada sinagoga, la cual se adaptó a las nuevas necesidades, con una estética moderna y minimalista, que permite disfrutar la experiencia de cada una de las ceremonias y actividades. Además se mejoró todo el sistema audiovisual. Fue con mucho esfuerzo pero al ver el sueño cumplido, resonaban las palabras del Dr. Hertzl “Im tirtzu ein zu hagada” (si realmente lo desean, no será solo un cuento).
La comunidad comenzó a crecer de manera sostenida, adaptándose a las necesidades sociales y tecnológicas, sin perder la calidez familiar que la caracteriza. Los espacios de estudio y propuestas comenzaron a multiplicarse y comenzó una nueva oleada de gente que se acercó a la comunidad. Hoy cuenta con más de 200 janijim cada semana, una muy prestigiosa escuela de formación de Madrijim, decenas de Bnei Mitzvá, casamientos, cursos, espacios de estudio y una amplia oferta cultural para todas las edades a lo largo de la semana, con una marcada impronta sionista de apoyo inclaudicable al Estado de Israel.
En el año 2024, después de casi 25 años de celebrar los Iamim Noraim en el Club Náutico Hacoaj, se decidió dar un nuevo salto y llevar adelante las Altas Fiestas en el auditorio principal de La Rural, en Palermo. Se trató de un cambio significativo que refleja el crecimiento como comunidad y permite mejorar la experiencia de las celebraciones. Además responde a un trabajo sostenido con La Sociedad Rural Argentina, en el diálogo interreligioso para llevar adelante iniciativas y proyectos conjuntos, por el bien de la sociedad toda.
Seguimos creciendo. Am Israel Jai.»