Vaikrá – 5776

El tema central del libro son los korbanot, ofrendas y sacrificios; y se caracteriza por ser distinto al resto de los libros de la Torá. La diferencia es que casi no tiene narraciones, fábulas y relatos.

Está lleno de leyes. De las 613 mitzvot de la Torá, en este libro encontramos 234.

Dicen que este libro fue transmitido por Dios a Moshé en el ohel moed, en el santuario, durante un mes, al segundo año del éxodo de Egipto, el 1 de Nisan, cuando fue establecido el santuario.

En los cinco capítulos de la parashá se describen en detalle los diferentes tipos de korbanot que debían presentar los hijos de Israel a Dios a la entrada del ohel moed.

Está el korban olá que se quemaba por completo y no se comía. Diferentes tipos de ofrendas vegetales que las podemos poner bajo la categoría de minjá. Los shlamim que eran consumidos por los sacerdotes y el que lo ofrecía. Jatat que era para expiar una transgresión, o los asham para transgresiones específicas.

Una de las curiosidades del texto de la parashá es que cuando la Torá nos quiere explicar acerca del caso de un sacerdote que comete una transgresión, o un grupo que transgrede, para ser perdonado tenía que llevar determinado korban esta enunciado así:

אם הכהן המשיח יחטא Si el cohen ungido pecó….ofrecerá a Dios un novillo

אם כל עדת ישראל ישגו Y si la congregación de Israel entera pecare por error…la congregación ofrecerá…

Pero cuando llegamos al versículo 22, presenta el caso de un, נשיא (nasí) que es el jefe de una tribu, es decir el líder. Aquí la Torá cambia ya no dice “Si….” Y utiliza otro término: אשר Asher

Asher es un conector, que no significaría aquí un supuesto, sino: “Cuando un jefe de una tribu pecare por error contra alguno de los mandamientos de Dios, en relación con las cosas que no deben hacerse, incurriendo así en culpa, apenas se le hiciere saber el pecado que cometió, brindará como ofrenda expiatoria un macho cabrío sin defectos…”

Raban Iojanan ben Zacai sugiere leer אשרי (ashrei) en vez de אשר (asher)

Asher significa Feliz. Feliz la generación cuyo líder (נשיא) trae su ofrenda por su error. Una generación que tiene un líder capaz de admitir su error, aunque lo haya hecho sin querer, es una generación feliz.

Y esto vale para todas las personas que ocupamos algún lugar de relevancia o conducción, para cualquier líder, en tu familia, en la escuela, en la comunidad, madrij, docente, jefe en el trabajo, director de alguna área, en cualquier sitio.

Nuestro texto sagrado plantea que la transgresión que va acompañada del arrepentimiento sincero, cuando realmente lamentas lo que sucedió, puede ser una conducta ejemplar para todo un pueblo.

Y en nuestro caso cuando emulamos esta conducta, es virtuosa para nuestro entorno.

Si un pueblo, en este caso los hijos de Israel ven que su líder, el jefe de la tribu es capaz de reconocer su transgresión públicamente y pedir perdón y llevar un korban, ofrecer algo para repararlo, enseña que no es una vergüenza hacer teshuvá.

La Torá nos está marcando que el jefe también es un ser humano, con tantas debilidades como el resto de los mortales.

No hay duda que una puesta en acción como la propuesta por la Torá determina cual es la norma moral esperable y deseada.

Aunque nos sintamos lejos hoy de los korbanot, de aquellas ofrendas que eran llevadas al Templo, como una propuesta a ser implementada algún día, sigue siendo grandiosa la idea que encierra la esencia de la ley del korban.

Sabemos que no podemos llevar ofrendas al Templo y ofrecer animales, y hoy no cumplimos más con la mitzvá de los korbanot. Sin embargo seguimos leyendo parashat Vaikrá y haciendo referencia a los korbanot en nuestras plegarias, porque aun somos llamados a reconocer nuestros errores y trabajar para enmendarlos.

En el caso de los líderes: como enseñaba ben Zacai feliz la generación que produce lideres que tienen autocrítica y valentía para levantarse y reconocer públicamente: Si cometí un error y traigo esta ofrenda como señal de mi voluntad de arrepentimiento por mi transgresión

Shabat Shalom uMeboraj!