Vaieshev – 5777

Esta sección de la Torá comienza con los sueños de Iosef, el de las espigas de trigo de sus hermanos que se inclinaban ante la suya y el famoso sueño del sol, la luna y las estrellas que le rendían pleitesía a él.

Y la parashá también finaliza con sueños, los sueños del jefe de los coperos y el jefe de los panaderos, que Iosef interpreta durante su estadía en la cárcel de Egipto.

Iosef también es llamado por sus hermanos el soñador! “baal hajalomot”

Mucha gente suele menospreciar o reírse de los sueños en general. Excepto los terapeutas.

Se le resta importancia a las aspiraciones, los deseos y las voluntades. A los sueños, a aquello que no se lo visualiza como posible y real.  Sin embargo nuestra tradición y nuestra historia nos enseñan y muestran otra cosa. Existen los sueños y quienes luchan por realizarlos y concretarlos.

En ivrit  soñadores se dice: jolmim חולמים  y luchadores: lojamimלוחמים  permitiendo realizar un juego de palabras, cambiando el orden de las letras. De sueños a luchadores.

Dicen que las personas se dividen en dos tipos: un grupo que incluye a la mayoría de la gente, a casi todos; y es el de las personas que viven con los pies sobre la tierra, la realidad y están muy conectados, atados a ella. Son las personas realistas. No piensan tanto en posibilidades remotas y lejanas y no intentan dedicarse a cumplir sueños. Viven el día a día y se adaptan con lo que ofrece la actualidad.

El otro grupo al que pertenece una minoría, son los soñadores. Sus mentes no paran de pensar e imaginar y tienen grandes aspiraciones. Son personas llamadas muchas veces poco realistas. Se sienten incomodas con algunas situaciones y sueñan con cambiarlas. Y entonces no paran de pensar o buscar la forma para concretar sus sueños.

Si miramos rápidamente la historia de nuestro pueblo, nos podemos dar cuenta que el pueblo judío pertenece al segundo grupo.

Comenzó con Abraham, el primer hebreo que fue capaz de cruzar el charco y difundir sus creencias e ideales. Junto a Sara cuando ya no había probabilidad de concretar el sueño del hijo, nació Itzjak, desafiando las leyes de la naturaleza y la esperanza de la continuidad.

Los años de esclavitud en Egipto. La apertura del Mar Rojo y la salida de Egipto. La caída de los muros de Jericó y la conquista de Canaán. El Templo de Jerusalén y el exilio;  y dos mil años de dispersión. El sueño de Herzl: un estado judío y el milagro de la existencia de Medinat Israel. Todo fue un sueño, y hoy es nuestro relato y nuestra realidad.

Los primeros pioneros que pusieron fuerza, secaron pantanos, establecieron poblados y saltearon las dificultades para concretar el sueño de retornar a Tzión y construir el hogar nacional para el pueblo de Israel.

Un país pequeño que comenzó casi sin recursos y se sobrepuso a millones de enemigos armados. Nada en nuestro pueblo y en nuestra historia aparenta realidad o responde a los parámetros normales y esperados.

Quizás deberíamos redefinir el concepto de realidad. Aparentemente está  la humana y la otra que está conectada a la fe y a la esperanza.

También creo que depende de la pregunta: hasta que punto queremos, creemos y estamos dispuestos a concretar nuestro sueño.

Si pensamos un poco en el personaje central de nuestra parashá: en Iosef, hijo de Iaakov y Rajel, el gran soñador e intérprete de sueños, lo que lo ayudo y le permitió continuar su camino, su vida, cuando fue apartado y aislado por sus hermanos, hasta su llegada a Egipto, fueron sus sueños, sus anhelos y las ganas de concretarlos.

Quizás Iosef nos enseña algo que aprendió de su padre Iaakov. Los sueños son los que nos inspiran a proyectar nuestros anhelos y pueden siempre transformarse en realidad.  El modelo quizás fue, aquel sueño de Iaakov, una escalera firme sobre la tierra que llega hasta el cielo. Insinuando que podes estar parado sobre la tierra, pero saber que si queres  y crees y te esforzas, el cielo será el limite.

Un judío es un soñador (jolemחולם) y esto lo transforma en un luchador (lojemלוחם ). Ver la realidad, no solo tal cual es, sino como debería ser, e intentar durante tu vida transformarla en realidad.

Shabat Shalom uMevoraj!