Vaetjanan – 5777

Uno de los párrafos que pronunciamos en nuestras plegarias dos veces al día durante el Shemá Israel, se encuentra en nuestra parashá en el capítulo seis del libro de Deuteronomio.

Después de afirmar que Dios es UnoOye, Israel: Adonai nuestro Dios, Adonai es uno. Cada uno de nosotros es llamado a amar a Dios desde la integridad del corazón, el alma y la fuerza vital.

Y enseguida el texto nos indica colocar estas palabras sobre nuestro corazón, Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”

Rashi dice que la ordenque yo te mando hoy apunta a que no sean para nosotros las palabras como una carta vieja a la que no le prestamos atención, sino como una nueva, que todos corren a leer y demuestran interés.

Este acercamiento diario a las palabras del Shemá se hace extensivo al resto de los textos de la Torá.

La pregunta es ¿cómo conectarse con la Torá como si fuese nueva cada día, sabiendo que fue revelada hace miles de años y desde entonces no ha cambiado?

Es el ser humano el que cambia constantemente al tener que lidiar con pruebas y atravesar nuevas experiencias y desafíos que se van presentando.

Cada día vivimos circunstancias inéditas, a veces nos enojamos o ambicionamos algo y muchas otras sufrimos y nos desilusionamos. Inclusive nos rodea envidia y mentira y otras tantas celebramos y nos regocijamos. Ni un día es idéntico a otro

Los místicos enseñan que esa es nuestra tarea diaria, encontrar las chispas divinas y los puntos de luz entre la oscuridad y las sombras diarias. Y de este modo también encontrar entre las palabras de la Torá algo nuevo, que nos permita renovarnos junto a nuestra realidad que varia constantemente.

Cada día debemos colocar las palabras de la Torá sobre nuestro corazón, para hallar en ellas el consejo para vivir la vida.

Cada experiencia nos renueva y nos exhorta a mirar la Torá con nuevos ojos, para comprender y distinguir nuevos aprendizajes.

Shabat Shalom uMevoraj!