Terumá – 5777

En esta sección de la Torá en la que Dios instruye a Moshé para construir el Mishkan (santuario), abundan los detalles. Qué materiales utilizar para realizar los utensilios y cómo hacerlos.

Adonai habló a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del santuario, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis”. Éxodo 25: 1-9

El santuario del desierto fue el antecedente y el modelo del Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem) y Dios ordenó su construcción, para posar su Shejiná (Divina Presencia) en él “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”

Sin duda un lugar de reunión e inspiración, fuente de luz para el mundo entero. Y es por eso que cada uno de sus adminículos fue precisado por Dios en detalle para ser elaborado. Un sitio de santidad y espiritualidad donde cada detalle fue cuidado.

El jasidismo enseña sobre los diferentes utensilios que reciben los distintos tipos de luz.

La luz espiritual es una y lo que cambia es el utensilio- receptor.

La luz de Dios también es una. El cambio se produce en el adminículo que preparamos. Es decir, en los preceptos y en las acciones que realizamos.

Por eso la importancia de los detalles, para que aprendamos que cada precepto debe ser cumplido meticulosamente, teniendo en cuenta los pormenores. Como el modelo del primer santuario, si queremos ser merecedores de Su presencia.

Shabat Shalom uMevoraj!