La comunidad judía de Palermo

Shemot – 5776

¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en unidad! Salmos 133
“הנה מה טוב ומה נעים שבת אחים גם יחד” תהילים קל”ג Hine ma tov uma naim shevet ajim gam iajad

Esta frase es popular y muy conocida por todos. Solemos cantarla en grupo en varias ocasiones y a menudo me pregunto si es una expresión real de los que nos pasa o un anhelo difícil de concretar.

La semana pasada finalizamos la lectura de Bereshit y con ella los relatos de Caín y Abel, Iaakov y Esav, Rajel y Lea, hasta el tremendo conflicto entre Iosef y sus hermanos.

En todo el libro de Génesis hay un motivo recurrente de peleas y problemas: Abraham y Lot, Itzjak e Ishmael.

Y es ineludible pensar en las relaciones familiares y las dificultades. ¿Acaso es inevitable que los hermanos se peleen, no se quieran o no se apoyen unos a los otros?

¿Por qué la Torá hace hincapié en estos desencuentros entre los hermanos, que es lo que nos quiere señalar?

Quizás demasiada cercanía y convivencia produce alejamiento y enemistad…

A diferencia del libro de Bereshit que se concentra en las confrontaciones familiares, el libro de Shemot nos presenta otro modelo. El de Moshé y Arón.

Y este vinculo de hermanos y socios en el liderazgo del pueblo nace en esta primera sección de de la Torá.

Cuando Moshé fue elegido para liderar al pueblo de Israel, propuso de inmediato a su hermano mayor. Según Rashi Moshé en el versículo se refirió a Arón.

“Y él dijo! Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar” Éxodo 4, 13

Y cuando Arón se enteró de la designación de Moshé que era más joven que él no sintió celos y envidia. Esta idea se basa en las palabras de Dios a Moshé cuando se refiere a Arón.

“¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón”. Éxodo 4, 14

Probablemente uno de los mensajes de parashat Shmot es indicarnos que no debemos perder de vista el amor y la fraternidad.

Asumir nuestro compromiso de educar a nuestros hijos hacia el respeto entre hermanos.

Mirar a los hermanos Arón y Moshé, hijos de la tribu de Leví, que fueron capaces de construir juntos un vínculo especial para disfrutar y que probablemente también benefició a Israel.

Este preciado valor aparece justamente al comienzo de este gran libro, en el que la ley de Dios bajó a la tierra y transformó a nuestro pueblo para siempre.

Ya enseñaron nuestros sabios que la cortesía y el buen trato precedieron a la Torá.

Es decir para enseñar Torá y cumplirla en nuestras vidas debemos ser educados y correctos, tratar bien a los demás. Enseñar a nuestros hijos la importancia y la prioridad que tiene lograr sentarse juntos a sus hermanos y respetarse.

Shabat Shalom uMeboraj!