La comunidad judía de Palermo

Shabat Jol Hamoed Sucot

LA FESTIVIDAD DE SUCOT
¨LO TORCIDO NO SE PUEDE ENDEREZAR¨ (KOHELET 1:16)

La existencia de las festividades de Rosh Hashaná y Iom Kipur, solo es posible si aceptamos el paradigma del cambio, el progreso y la posibilidad de modificar la realidad para bien, a través de la fuerza de voluntad y el esfuerzo personal y comunitario. Sorpresivamente, los sabios de Israel fijaron la costumbre de leer el libro de Kohelet (Eclesiastés) durante el Shabat de la festividad de Sucot. Cuesta imaginar el contenido de un libro, no solo tan contradictorio con las festividades recién acontecidas, sino también con la misma festividad de Sucot que es, entre otras cosas, la fiesta de la alegría. Kohelet es de contenido pesimista, con clara influencia de sectores de la cultura helénica. ¨Vanidad de vanidades, dice Kohelet, todo es vanidad¨ (1:1). Todas las obras dan lo mismo, ya que existe un único final para todos, todas las experiencias deseadas por los seres humanos, terminan siendo superfluas y sinsentido y todo lo que parezca novedoso ya ha sido probado anteriormente y calificado como superfluo, lo cual debería ahorrarnos el esfuerzo de probarlo.

Algunos sabios consideran que el libro de Kohelet debería funcionar como una especie de acompañante terapéutico a la sensación de fragilidad que nos transmite la sucá. Es decir, así como la sucá es una construcción frágil frente a las circunstancias climáticas externas, la sensación de lo efímero que transmite el libro de Kohelet debería concederle un valor agregado a la sucá. Otros lo interpretan de la siguiente manera: Sucot es la fiesta de la cosecha, momento en el cual se hace el balance anual de la productividad material. El peligro psicológico reside en que justo en este momento, el dueño de la cosecha se adjudique a sí mismo el poder y se vanaglorie diciendo: “…Mi fuerza y el poder de mi mano han hecho para mí toda esta riqueza” (Devarim 8:17), olvidándose de la bondad divina que lo ha beneficiado. En este caso, la lectura de Kohelet no vendría a acompañar la sensación de fragilidad, sino a balancear la sensación de omnipotencia. La “vanidad de vanidades” le hace frente al materialismo y egocentrismo.

De todas maneras, entre nuestros sabios siempre están los que abren posibilidades hermenéuticas creativas que se sustentan en una textualidad transformada y adaptada a los valores significativos de la vida. Este es el caso de Rashi ante posiblemente el versículo más antagónico al paradigma del cambio: “Lo torcido no se puede enderezar…” (1:15). Rashi dice: “‘Lo torcido’, en vida, ‘no se puede enderezar’, en la muerte”. ¡Casi exactamente lo contrario de lo que suponíamos era la intención de Kohelet! La idea que inserta Rashi en el versículo es realmente increíble: El que pospone el arrepentimiento, el enderezar lo torcido, siempre corre el peligro de que sea demasiado tarde. La muerte lo puede alcanzar en cualquier momento y ya no habrá marcha atrás. La lectura de Kohelet en la festividad de Sucot, según el comentario de Rashi, ya no vendría a acompañar ni a balancear, sino a dar una última oportunidad de arrepentimiento después de Rosh Hashaná y Iom Kipur. En la tradición de Israel, la festividad de Sucot y sobre todo la festividad menor de Hoshaná Rabá (el séptimo día de Sucot), fue asociada por la tradición con el veredicto final de los días del juicio y como dijo Hilel el sabio en Pirkei Avot: “¿Si no es ahora, cuando?”.

Rabino Dr. Ari Bursztein
Decano de Asuntos Académicos
Seminario Rabínico Latinoamericano

Fuente: Seminario Rabínico Latinoamericano