La comunidad judía de Palermo

Shabat Jazón

Shabat Jazón
Por Nora J. Kors de Sapoznicoff

Este shabat se llama Shabat Jazón (“shabat de la visión”- שבת חזון ), su nombre surge de la Haftará que se lee después de la lectura de la Torá (Parashá Devarím).

Esta haftará es la tercera y última de las que se leen durante los shabatot del periodo de tres semanas “Bein haMetzarím” (entre estrecheces, padecimientos), que van desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Av. Son semanas de tristeza, donde se recuerda muchas desgracias que le sucedieron a nuestro pueblo.

Las haftarot que se leen en estas semanas, se conocen como “Tlata de’puranuta” (en Arameo) “Las tres de la calamidad”. A diferencia del resto del año, no fueron seleccionadas por los Sabios (de Bendita Memoria) por su analogía con la parashá correspondiente, sino porque recuerdan momentos trágicos en la historia del pueblo de israel. Entre ellos, la destrucción de los dos Tempos de Jerusalém: el primero en el año 586 aec a manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia; y el segundo a manos de Tito, emperador romano, en el año 70 ec; ambas se conmemoran en Tishá BeAv.

La haftará de este shabat comienza con la palabra “Jazón”- “Visión”:

“Visión de Ieshaiahu hijo de Amoz que tuvo acerca de Iehudá y de Jerusalém en los días de los reyes Uziahu, Iotám, Ajaz y Iejizquiahu, reyes de Iehudá”. (Ieshaiahu 1:1)

El Profeta advierte al pueblo en los días previos a la destrucción del Templo y lo insta a que se arrepienta de sus malas acciones para evitar la tragedia.

“Y aprendan a hacer lo bueno! ¡Busquen la justicia! ¡Reprendan a los opresores! ¡Hagan justicia a los huérfanos y defiendan los derechos de las viudas!” (Ieshaiahiu 1:17)

Después de señalar todas las desgracias a las que se enfrentarán, si no retornan a la senda del bien y la justicia, termina con palabras de esperanza y una promesa de un futuro mejor, condicionado, claro está, a su conducta.

“Y restituiré tus jueces como en el principio, y tus consejeros como en el comienzo; después de esto, se te llamará a ti: la ciudad de la justicia, la ciudad fiel.

Tzión será rescatada con justicia, y los que vuelvan a ella, con equidad.” (Ieshaiahu 1:26,27)

El pueblo no escuchó sus palabras. Los hechos son conocidos por todos nosotros y se produjo una de las tragedias más grandes para nuestro pueblo.

Después, lamentablemente, tuvimos muchas otras desgracias terribles, a las que los sabios agruparon en esta fecha para no abundar en días de duelo.

Acabamos de recordar el atentado de la AMIA, que es agravado por la impunidad.

La memoria nos une en el dolor, pero lo importante es que no sea un mero ejercicio mental, sino que lo aprovechemos para actuar de forma positiva, enseñando, reviendo nuestras conductas y exigiendo justicia de forma permanente.

Realizar buenas acciones con la esperanza de que estas se repliquen, aunque no haya garantías de esto, porque es seguro que las malas acciones y la injusticia, llevan a la degradación del ser humano y a la desdicha.