Ree – 5777

Kashrut – Una dieta para el alma

A muchos nos pasa que cuando estamos solos en casa no comemos tan bien como cuando estamos con amigos o en familia. La comida, el compartir una mesa tiene mucho de social. La comida es importante, pero no menos importante es la compañía en torno a esa comida.

No es casual que la dieta “empieza el lunes” después del fin de semana lleno de comidas sociales.

Reunirnos alrededor de una mesa y tener la bendición de compartir un alimento es un motivo de celebración. 

Comer es un acto social, lo hacemos en familia, con amigos, con allegados con quienes queremos firmar un acuerdo, hacer un negocio o pensar un proyecto. 

En Parashat Ree, Moshe reitera las normas de la dieta judía. Esta dieta que nos une, a pesar de la distancia con otros judíos a lo largo y ancho del mundo. 

La dieta judía no sólo se ocupa de qué comemos, sino también nos habla de cómo lo comemos. Por ejemplo la Kashrut nos dice que no podemos comer parados, que tenemos que sentarnos y regalarnos ese tiempo.

En la Mishna en Pirkei Avot nos enseñan que si tres personas se sientan a comer y no han pronunciado palabras de Tora es como si la presencia de Dios no estuvo entre ellos.

Probablemente no sea casual que en Parashat Ree encontremos nuevamente un listado de festividades… tan ligadas que estas estás a los alimentos y a las reuniones familiares. 

En Parashat Ekev (anterior) leíamos el versículo:y comerás, te saciaras y bendecirás” – el cual es la base para el Birkat HaMazon (la bendición posterior de los alimentos).

La Halaja nos propone que por más empleados que tengamos que nos ayuden con las tareas domésticas, cada uno debe ocuparse de alguna parte de la comida de Shabat. ¿Por qué? Se me ocurre que tiene que ver con el ingrediente que cada individuo aporta, el entusiasmo y amor que ponemos, la esperanza de poder disfrutar esa comida en la mesa con nuestros seres queridos, eso es el Shabat.

Hay un relato Jasídico que cuenta sobre un rey que tenía su palacio cerca de un poblado judío. Cada viernes por la tarde toda el área se cubría con bellos aromas. Hasta que en un momento la intriga por los ingredientes utilizados llegó hasta tal punto que el Rey pidió a sus sirvientes que traigan al Rabino para que le explique sobre la comida y sus ingredientes. El Rabino explicóque cada viernes con la caída del sol ellos recibían el Shabat el ingrediente especial de sus comidas se llamaba Shabat y estaba reservado para quienes cuidaban este día tan especial.

Este relato da ganas de probar la comida de Shabat de ese pueblo, y no es para menos si nos imaginamos que cada una de las personas del poblado se hacían algo de tiempo para poder ellos mismos colocar de si lo mejor y agregarle una cuota parte de amor a los alimentos.

Estoy seguro que el aroma y sabor no difiere en nada de las delicias que vamos a compartir en nuestros hogares.

El Shabat y lo que comemos en Shabat también forma parte de la Kashrut, nuestra dieta alimenticia. Es importante siempre recordar que la Kashrut no nos habla solamente de sellos y de personas que certifican lo que comemos, sino que – y quizás mucho más importante aún – nos habla de cómo comemos.

Que podamos entonces compartir más mesas de Shabat con deliciosos platos en los cuales nosotros mismos hemos aportado algo. Que podamos compartir siempre nuestras mesas y que esta sea una celebración.

Esto, también, es comer más Kasher!

Shabat Shalom

Rab. Ariel Kleiner, Comunidad Shalom, Sao Pablo, Brasil