Noaj – 5778

Recalculando

Daría la impresión que el proyecto de crear y asentar a la humanidad en este mundo no había terminado como D´s realmente esperaba. De hecho la parashá anterior nos describe a D´s haciendo “borrón y cuenta nueva”, pues dice expresamente: “Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado… porque me pesa haberlos hecho. (Berseshit 6:7). En otras palabras, estábamos a punto de volver al “tóhu vabóhu” (al caos inicial, para hacerlo sencillito), pero si eso no ocurrió fue porque hubo un hombre que hizo la diferencia en toda su generación. Y ese hombre fue Nóaj.

Venimos de dos preguntas tremendas en la parashá anterior: Dónde estás?, y Dónde está tu hermano?. Acá se impone ya una tercera pregunta: Estás haciendo alguna diferencia en esta generación o la corriente mayoritaria te tragó y te hizo parte de ella?

Comienza entonces nuestra parashá contándonos qué había sucedido con Nóaj. Si algún cronista de nuestra época hubiese relatado lo que había ocurrido después del mabul (diluvio), es muy probable que nos estuviese contando cuantos muertos dejó el “tsunami”, los daños materiales causados y la proyección en el tiempo para la recuperación de lo perdido, cómo fue vivir en la tebáh (el arca), etc. Imagino también una larga conferencia de prensa donde Noaj hubiese tenido que explicar qué fue lo que pasó. No así la Torá, que hace foco en los que quedaron, en los sobrevivientes, en la vida.

Un midrash que encontramos en Bereshit Rabbah, aplica un pasuk de Mishlei (Proverbios) a lo sucedido y lo hace de la siguiente manera: “Cuando pasa el torbellino desaparece el malvado, pero el justo está firme para siempre” (12:7). La primera parte del pasúk es la generación del diluvio, la segunda parte del pasúk se refiere a Nóaj, pues está dicho: “Fue Nóaj tzadik (justo) y tamim (íntegro) entre sus contemporáneos”. (Rereshit Rabah p. 321).

Pero qué es esto que la Torá resume en dos palabras: tzdik y tamim?

Es interesante que en Job 12:4 se menciona que ser “tzadik tamim” puede exponernos a situaciones de incomprensión, de burla por parte de nuestro entorno. Me imagino que mucho de esto debe haber sufrido Noaj cuando decidió construir la “tebá”, esa embarcación que lo salvaría de la destrucción que vendría.

Me parece oportuno traer lo que nos cuenta el Midrash Tehilim. Allí se menciona que sobre Nóaj fueron dichas las palabras del primer pasúk (versículo) del Salmo 1, que bien podríamos leer de la siguiente manera:

“Feliz el hombre que en su manera de proceder no tomó en cuenta los consejos de los malvados, y que no tuvo convivencia ideológica con el delito, ni fue cómplice silencioso de sus malas acciones”.

La Torá no nos dice mucho sobre la vida de Nóaj en el arca, pues allí las cartas ya estaban echadas. Lo importante de Nóaj fue lo previo al diluvio, el sostenerse fiel a su ser frente al medio absolutamente hostil. La Torá lo describe de una manera muy simple, dice de Noaj que caminaba pensando en El (Ber. 6:9).

Ser “tamim” (íntegro, intachable) es una mitzvá en la Torá: “Serás “tamim” delante del Señor tu D´s (Devarim 18:13). Es ésta una mitzvá estructural, no coyuntural. Es decir, no una acción puntual, sino una manera de ser en el mundo. Ese es nuestro desafío, a fin de irradiar paz y descanso donde quiera que nos encontremos.

Shabat Shalom

Rab. Mariano del Prado