Ki Tetzé – 5776

Esta parashá  menciona una serie de preceptos de un elevado valor moral y otros que forman parte de nuestra rutina y vida

En caso de guerra el trato a los cautivos, la obligación de enterrar enseguida a los muertos. Devolver un objeto perdido a su dueño. Ayudar a levantar un animal caído y a su carga. Cuando se quiere tomar los huevos del nido, primero hay que espantar a la madre del nido. Levantar una valla alrededor del techo de una casa, para que nadie se caiga de ahí. No mezclar diferentes especies. Las leyes del matrimonio, divorcios La prohibición del adulterio. Qué pasa cuando hay una violación. Los vínculos sexuales prohibidos. Trato compasivo al esclavo. La prohibición de la usura entre las personas del mismo pueblo. La prohibición de hacer juramentos y si se hacen, cumplirlos. El permiso para quien trabaja en un campo de comer de los frutos, pero no llevárselos a su casa y apropiárselos. Los recién casados que no participan de la guerra. Pagar el salario a término para el jornalero, para quien vive al día y depende de ese dinero. La protección del huérfano y el extranjero. El cuidado del animal que era utilizado para trabajar el campo y la obligación de darle de comer. No engañar con las pesas y medidas.

Hay quienes dicen que no debemos analizar el por qué de los preceptos y simplemente cumplirlos y obedecerlos porque fueron ordenados por Dios. Sin embargo están los sabios medievales que se han dedicado al estudio minucioso de cada uno de ellos.

Yo coincido en que el cumplimiento de los preceptos demanda de nosotros primero disposición y práctica aunque no los entendamos, pero deberían comprometernos con la búsqueda y el entendimiento de cada uno.

El mundo, la vida y el tiempo son dinámicos y muchas de las cosas que están escritas en nuestra parashá no las practicamos tal cual.

Por ejemplo  el castigo con la muerte para algunos delitos: “Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer de uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y alargando su mano tomare de sus partes vergonzosas, le cortarás entonces la mano; no la perdonarás”.

Claramente  si queremos que la Torá responda a nuestra vida y sea esencial para nuestros tiempos el análisis y la comprensión del motivo de los preceptos debería transformarse en algo elemental.

Nuestra parashá se mueve entre preceptos más terrenales y humanos y otros elevados y de alto valor moral. Algunos que tienen más que ver con nuestra pertenencia al pueblo, nuestra identidad nacional, nuestro vinculo con los otros, con el que no es de Israel y lo que pasa adentro de nuestras casas en cada familia.

Estamos casi en la mitad del mes de Elul, tiempo de teshuvá y retorno a la senda de la Tora y las mitzvot. ¿Cuanta practica real estaremos dispuestos a realizar el próximo 5777  y que compromiso tendremos en la exploración de cada acto y precepto?

Shabat Shalom uMevoraj!