Emor – 5777

Las festividades son mencionadas en varias secciones de la Torá.

Por ejemplo en parashat Ki Tisá, en el libro de éxodo, se las menciona y se hace hincapié en el aspecto agrícola de la festividad.

El texto se refiere a la fiesta de las Matzot, en el mes de la primavera y la de Shavuot cuando recogemos el primer trigo y Jag haAsif, con la renovación del ciclo después de Rosh haShaná.

En parashat Reé , en el libro de Deuteronomio, se hace hincapié en el aspecto histórico. Se menciona la rapidez del éxodo de Egipto y se presenta Shavuot como un tiempo de celebración para Dios, con la recepción de la ley.

Y en nuestra parashá, Emor, en el libro de levítico, el acento está puesto en la festividad de reunión, antiguamente con la realización del sacrificio y hoy con la participación en la plegaria y la abstención de toda labor.

Las tres celebraciones Pesaj, Shavuot y Sucot tienen un sustento histórico: la salida de Egipto, la entrega de la Torá y la vivencia en el desierto, cada una en otra estación del año con su soporte agrícola.

Cuando florecen y aparece el cereal más primitivo, la cebada, la época de Shavuot y el primer trigo ya más refinado y el otoño llegando a la recolección total de la cosecha.

Desde Sucot hasta Pesaj el agricultor, siembra, riega, trabaja la tierra y recién en primavera, el 16 de Nisán obtiene la cebada que marca el inicio de la cuenta del Omer hasta obtener en Shavuot el primer trigo.

La veta agrícola expresa el proceso de la naturaleza que es fijo, estable, que se rige por las estaciones del año. Y el histórico expresa el proceso dinámico que cambia con la vivencia del pueblo y el mundo.

Estos dos aspectos el histórico que varia nuestra actividad y participación, creatividad y reacción, se mezclan con lo cíclico de la naturaleza y conforman las celebraciones de Israel.

A esto se agrega la supervisión divina, la del Creador de la naturaleza y Juez de los gobernantes en cuyas manos está el destino de nuestro pueblo.

Y entre todo esto y todas las festividades están los días del Omer, la cuenta que iniciamos el segundo día de Pesaj y continuaremos hasta Shavuot.

En estos días de contar el tiempo, funciona en nosotros la esperanza, la expectativa para llegar a Shavuot.

Dice el escritor del Sefer haJinuj que somos como un esclavo ansioso, desesperado por un poco de sombra, contando los días para la liberación.

Es decir vivimos y sentimos el aspecto histórico real de acontecimientos que llevan de la esclavitud a la libertad, de la libertad a la entrega de la Torá.

Creo que en ese período post éxodo, fue cuando aprendimos como pueblo y como individuos un valor muy especial que es el de la espera, la expectativa cargada de paciencia, esperanza, confianza y acción.

Nuestros maestros comparaban Sfirat haOmer a la cuenta de la novia para llegar al día de la boda.

El éxodo fue el compromiso, entre Dios y el pueblo de Israel y la entrega de la Torá: la boda, el casamiento. Al finalizar las siete semanas llegamos al término para entrar bajo la jupá y pactar amor.

Ambos aspectos, el agrícola que representa aquello que será porque la naturaleza, su ciclo harán lo suyo, y lo histórico que es nuestra intervención, marcan la cuenta.

Nuestra parashá hace hincapié en este aspecto de la naturaleza. En contar cada día saliendo nosotros, del centro y del foco. Apreciando aquello que sucederá a pesar de nosotros.

Y está el aspecto de la cuenta del Omer, de los otros textos que mencione al principio, que nos cargan de expectativa, de temor y responsabilidad, por los sucesos que permitamos se desarrollen y transcurran.

Este shabat tomemos estos aspectos que nos presenta la cuenta del Omer, tener la capacidad de esperar y cargarnos de ilusión para llegar al gran momento al encuentro, a la boda, a Shavuot , al amor.

Pero no perdamos de vista el aspecto agrícola de la naturaleza, aquello que nos fue dado, que sucederá y deberíamos cuidar, saber administrar y transitar.

Shabat Shalom uMevoraj!