Behar – Bejukotai – 5778

Por Rabino Daniel Kripper

Nuestra segunda Parashá comienza con las palabras: Im Bejukotai teleju (“Si tú anduvieres en mis caminos”); y fue a partir de este empleo del verbo halaj (teléju), “caminar”, que el sustantivo halajá se convirtió en un sinónimo de la voluntad de Dios tal como está consagrada en Su ley.

Con el tiempo, la halajá (en hebreo: הלכה) fue investida por los sabios de Israel con el significado de “la ley” por antonomasia.

Al respecto Rashi, nuestro más querido comentarista de la Torá, sobre dicha frase im bechukotai teleju, observa que “este versículo enseña que el Todopoderoso quiere que Israel se esfuerce con la Torá.”

En otras palabras, el ejercicio de la Torá trasciende los estrechos límites de un cumplimiento formal y rutinario de los mandatos bíblicos. El mismo implica una práctica espiritual constante y metódica. Según esta enseñanza, no alcanza con una observancia “halájicamente correcta” si no va acompañada de un sentido de compromiso y devoción.

Al famoso Rabí de Kotzk le preguntó una vez uno de sus seguidores por qué era que, a pesar de que él “se empeñaba” en la Torá de la mañana a la noche, aspirando a convertirse en un erudito, encontró que esa codiciada distinción nunca se cumplía.

El Kotzker respondió que en ninguna parte de la Torá está indicado para un judío que debe establecer como su meta en la vida convertirse en un erudito.

Con asombro el estudiante señaló que su Maestro debe haber pasado por alto la exhortación de Isaías, limdù heitev, “aprended bien,” a lo que el Kotzker respondió que eso era un error de traducción de la frase. Rashi, de hecho, explica heitev no como un adverbio, “bien”, sino como un infinitivo (leheitiv), “hacer el bien”. El objetivo de la Torá no es, por lo tanto, ganar status, la reputación de ser un erudito, o la estima de la sociedad judía, sino que “hacer el bien” ensancha, a través del estímulo de los valores de Torá – el alcance y motivación para realizar buenas obras, para el cumplimiento de las mitzvot, para servir a Dios y al hombre.

Esmerarse con tesón en la Torá denota poner a la Torá en práctica, lograr una interacción de la Torá y el esfuerzo profesional, la Torá y el ocio, la Torá y el bienestar, la Torá y la vida.

Cuando se celebra la terminación de un tratado talmúdico, se suele recitar la siguiente fórmula: “Nosotros (estudiantes de la Torá) trabajamos, y otros también lo hacen. Nosotros trabajamos y ganamos la recompensa, ellos se fatigan y no ganan recompensa alguna”.

El renombrado sabio Jefetz Jaim explica que en los negocios difícilmente alguien se vea recompensado sólo por el empeño. En este ámbito tienes que trabajar duro para que tu esfuerzo rinda frutos, y produzca resultados, para que sea “rentable”.

Cuando te afanas en el estudio de la Torá, por el contrario, te ves recompensado incluso sólo por el trabajo mismo, por el ahínco, el amor, la mitzvá- aún si, como en el caso del discípulo, no te conviertes en un erudito…

Fuente: “Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe”, Behar-Bejukotai 5775, http://ujcl.org/Ujcl/?p=4314