Behaalotjá – 5777

Bemidbar – Números 8:1 – 12:16

1. Y hablaron Miriam y Aarón contra Moshé, por causa de la mujer kushita que él tomó; porque mujer kushita había tomado. 2. Y dijeron: ¿Acaso tan sólo con Moshé ha hablado Adonai? ¿No ha hablado también con nosotros? Y oyó Adonai. 3. Y el hombre Moshé era muy modesto, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra.

4. Y habló súbitamente Adonai a Moshé y a Aarón y a Miriam, diciendo: Salid vosotros tres hacia la Tienda de Reunión. Y salieron los tres. 5. Y descendió Adonai en una columna de nube, y se puso a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y a Miriam, y ellos dos salieron…

9. Y se encendió la ira de Adonai contra ellos, y El se retiró. 10. Y la nube se apartó de sobre la Tienda; y he aquí que Miriam estaba leprosa –metzoraat– (blanca) como la nieve. Y Aarón se volvió hacia Miriam, y he aquí que estaba leprosa. 11. Y dijo Aarón a Moshé: Te ruego, señor mío, por favor no pongas sobre nosotros este pecado; porque hemos sido necios y hemos pecado…

13. Y clamó Moshé a Adonai, diciendo: ¡Dios, te ruego, cúrala! – (Bamidbar – Números 12:1-4, 9-11,13)

La palabra Tzaraat -lepra- es una denominación general que abarca numerosas cosas parecidas entre sí, pues se aplica el mismo nombre a la blancura de la piel humana, a la caída de partes del cabello de la cabeza y de la barba, y también al cambio de color de las vestiduras o las casas. Este cambio de las ropas y de las casas, al que la Torá denomina con el nombre general de Tzaraat, no es cosa natural, sino que fue una señal portentosa para los israelitas, a fin de prevenirlos contra la maledicencia –lashón hará-. (…)

Acerca de esto nos previene la Torá diciendo: “Cuídate de la llaga de la lepra” (Deuteronomio 24:8); “Recuerda lo que le hizo el Eterno, Tu Dios, a Miriam en el camino (Id. 9). Quiere decir: Ved lo que le pasó a la profetisa Miriam por hablar mal de su hermano. Ella era mayor que él en edad; lo había criado en su regazo y se había arriesgado ella misma para salvarlo del mar. Además, no habló mal de él, sino que cometió el error de compararlo con los demás profetas, y él no prestaba atención a todas esas cosas, pues está escrito: “El hombre Moshé era muy modesto” (Num.12:3); y sin embargo fue castigada de inmediato con la lepra. Con más razón lo serán los seres humanos malvados y tontos que abundan en hablar grandilocuencias y maravillas. (Rabi Moshé Ben Maimón – Maimónides, Mishné Torá, Libro de La Pureza – Sefer Tahará,Leyes de la lepra, cap. 16:10)