Sermons by Rab. Gustavo Surazski

Vaikra – 5778

PARASHAT VAIKRÁ: VAIKRÁ VS. BERESHIT Por Rab. Gustavo Surazski ( Kehillat Netzach Israel, Ashkelon, Israel ) Hace algunos años, cuando nació mi segunda hija, regalé a su celosa hermana mayor una serie de DVDs sobre historias del libro de Bereshit. Para mí era una excelente excusa para compartir tiempo con ella (y aplacar su creciente celosía) pero para ella fue mucho más…

Miketz – 5778

Soñadores, Intérpretes y Realizadores Cada mañana, al colocarnos los Tefilin, atendemos tres puntos neurálgicos de nuestro cuerpo humano. Comenzamos ubicando la Tefilá Shel Iad en el brazo y la orientamos de cara al corazón. Luego, colocamos la segunda Tefiláalrededor de nuestra cabeza y, por último, enrollamos la primera en nuestra mano. Cuando analizamos la historia de Iosef, vemos cómo su vida siguió ese mismo trayecto. La Parashá pasada,…

Vaiesheb – 5778

Un destello en la oscuridad Por Rab. Gustavo Surazski, Kehillat Netzach Israel – Ashkelon Estando en prisión, Iosef comienza a ejercitar su formidable don para interpretar los sueños. Dos de sus compañeros de celda habían soñado. El jefe de las bebidas y el jefe de la panadería del faraón, estaban presos junto a Iosef y descubrieron allí su fantástica habilidad. Cuando el próximo Shabat…

Vaishlaj – 5778

Pragmatismo Rab. Gustavo Surazski Una de las instituciones centrales en la sinagoga desde los tiempos de Ezra y hasta los tiempos de JaZaL era el meturgueman, quien se ubicaba junto al lector de la Torá y traducía uno por uno los versículos bíblicos. El arameo fue por varios siglos el idioma dominante en el Medio Oriente, y la Tierra de Israel no fue…

Vaierá – 5778

‘Y vio Sara el hijo de Hagar, la egipcia, que ella le había dado a Abraham, que se burlaba; dijo, entonces, a Abraham: ‘Echa a esta esclava y a su hijo, pues su hijo no habrá de heredar junto con mi hijo, con Itzjak’ (Bereshit 21).
Abraham, algo dolido es cierto, acata la orden de su mujer (Alguien dijo alguna vez que este fue el primer ‘Sí, querida’ de la historia).
Y Hagar partió con Ishamel con una mínima provisión de agua al implacable desierto de Beer Shevá. A los pocos días, la sed pudo más que ellos. Y cuando Hagar pensaba que su hijo Ishmael estaba por morir, Di-s abrió sus ojos y Hagar avistó un pozo de agua con el cual pudo calmar su sed.