La comunidad judía de Palermo

Netilat Iadaim vs. El Lavado de las manos(*)

Por Nora J. Kors de Sapoznicoff

A mí, como a muchos de los que crecimos en una ciudad con agua corriente y cloacas, me educaron con el criterio de higiene generalizado en nuestra sociedad occidental, clase media, urbana.  Entre otras medidas de higiene personal, me enseñaron que debía lavarme las manos al levantarme, antes de comer, si tocaba la suela de los zapatos o cosas que estaban sucias y antes de ir a dormir.  (…)

En más de una oportunidad, encontré puntos en común entre aquello que la ciencia descubrió, lo que las normativas actuales establecen y nuestra tradición indica.  En este caso del lavado de manos.(…)

Los gérmenes que contaminan las manos son los mayores causantes de diarreas, gripes y otras enfermedades mucho más graves, como la Hepatitis A. Está comprobado que el lavado de manos es una de las formas más eficaces para disminuir las infecciones y prevenir las enfermedades que de ellas derivan.  No obstante, el cumplimiento de esta práctica es globalmente muy bajo, incluso en instituciones de salud. (…)

La diarrea continúa siendo, en el mundo, la segunda causa más importante de muerte de los niños de menos de cinco años.  Además, esta enfermedad aumenta la posibilidad de que padezcan desnutrición crónica, que los llevará a un retraso en el crecimiento y otras complicaciones.  Es increíble que esto suceda cuando la solución es tan sencilla y tan barata, como lo es lavarse las manos con agua y jabón. (…)

Cuando se trata de hacer historia, en los medios generales, ubican el “descubrimiento” de la importancia del lavado de manos en el año 1846, cuando  el médico obstetra, Ignaz Semmelweis (húngaro),notó que había más casos de muerte de puérperas en aquellas salas de maternidad que eran atendidas por los médicos y estudiantes, en comparación con las que  eran atendidas por las comadronas. Él observó que los médicos salían de las morgues y pasaban directamente a las salas de atención, a diferencia de las comadronas quienes no tenían contacto con los cadáveres que eran sometidos a estudios anatómicos.  Por este motivo, propuso el uso de soluciones con cloro para el lavado de manos de los médicos, antes y después de atender y examinar a sus pacientes. Esta medida redujo significativamente los casos de muerte. (…)

Mucho antes todavía,Rabi Moshé ben Maimón, Maimónides (Rambam), fue uno de los primeros médicos en reconocer el valor del lavado y la limpieza de las manos para mantener una buena salud.  En 1199 sostenía: “Nunca olvide lavar sus manos después de tocar una persona enferma”. Esto fue 662 años antes de lo publicado por Semmelweis.

Se debe tener en cuenta que todo esto es previo a que Louis Pasteur  (alrededor de 1880) demostrara que los microorganismos son los agentes responsables de muchas enfermedades infecciosas.

Recién en 1961, el servicio para la salud pública de los Estados Unidos, produce una película con las recomendaciones y técnicas para el lavado de manos para los trabajadores de salud.

En el año 2002 el Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades, dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos, de los Estados Unidos de Norte América, publica una Guía para la higiene de las manos en el medio sanitario

En el 2009, la OMS publicó una guía sobre la higiene de manos en los centros sanitarios, en la que explica los momentos en que los profesionales deben realizar la higiene de manos.

Lavarse las manos solamente con agua no es suficiente, es significativamente menos efectivo que lavarse las manos con jabón. El lavado de manos apropiado requiere jabón y una pequeña cantidad de agua. Usar jabón facilita la frotación, lo que permite disolver la grasa y eliminar la suciedad que contiene la mayoría de los gérmenes.

Los momentos críticos para el lavado de manos con jabón son: después de usar el baño o de limpiar a un niño y antes de manipular alimentos.Es evidente que algo que hoy puede parecernos tan natural, básico y elemental para la higiene personal, no siempre fue  así.

¿Y qué pasa con Netilat Iadaim?

Netilat Iadaim es el lavado ritual de las manos.  No responde al mismo concepto de higiene que se menciona más arriba y no debe confundirse con el lavado higiénico de las manos.  En realidad, se trata de una mitzvá de origen rabínico. Por ser una mitzvá, lleva asociada una bendición antes de ser realizada.

Baruj Atá Adonai Eloheinu Melej haolam, asherkidshanu bemitzvotav vetzivanu al Netilat iadaim

Bendito eres Tu, Adonai, D’os nuestro, Rey del universo, Quien nos santificó mediante Sus preceptos y nos ordenó sobre el lavado de manos

El sentido que se le da tiene que ver con la preparación de la persona, con la búsqueda de un estado de pureza, pureza física en busca de la pureza espiritual que lo lleve a la santidad.“Santos seréis, porque yo soy santo” (Levítico 11:44).  El versículo continúa “No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra”, lo que muestra claramente una unión entre la santidad espiritual y la pureza física, porque:“No os contaminareis” implica estar puros y, en este caso, se está refiriendo a una contaminación física.

¿Y por qué nuestros sabios decretaron esta mitzvá?

Existen múltiples explicaciones.  Por un lado se le atribuye su implementación al rey Salomón, por otro, aparecen numerosas referencias en la Torá.

Así encontramos:

“…y todo quien toque el que tiene el flujo sin haberse lavado las manos con agua, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” (Levítico 15:11) (…)

Según explican Maimónides y Najmánides (el Ramban), esta acción estaba destinada a los hijos de Israel, ya que tenía que ver con las leyes de prevención y aislamiento destinadas a preservar la santidad del Santuario –Mishkán-.

“Y se lavarán las manos y los pies para que no mueran; y será estatuto perpetuo para ellos, para Aarón y su descendencia, por todas sus generaciones” (Éxodo 30:21) (…)

La Torá alude, no solo al lavado de manos, sino al lavado del cuerpo, de la ropa y de los objetos, con el fin de preservar la pureza del Santuario y también la  del pueblo.

“Luego el que ha de ser purificado lavará su ropa, se rasurará todo el cabello, se bañará en agua y quedará limpio. Después podrá entrar al campamento, pero por siete días permanecerá fuera de su tienda” (Levítico 14:8)

Y aunque la utilización de elementos sanitizantes se exhiba como un descubrimiento de hace solo un par de siglos atrás, en realidad ya aparecía en el Tanaj:

“Si me lavara con nieve y limpiara mis manos con lejía” (Job 9:30)

De todos modos, aunque debemos entender las diferencias entre el lavado higiénico de manos y el cumplimiento de la mitzvá, no podemos dejar de notar los aspectos que tienen en común.  Para cumplir la mitzvá, debemos despojarnos de todo aquello que separe nuestro cuerpo del agua, como anillos; no debe haber interferencia –Jatzitzá-, sino un contacto directo con el agua (al igual que en las recomendaciones para el lavado higiénico de manos);  debemos hacer Netilá a la salida del cementerio, para alejar la impureza creada por el contacto o proximidad con la muerte; antes de comer; al despertar de una siesta; al salir del baño; después de cortarse las uñas: después de haber tocado el calzado; después de rascarse la cabeza;después de haber tocado partes íntimas del cuerpo.  Nuestro sentido común, además de las recomendaciones y la educación recibida, nos indica estas mismas instancias para el lavado de manos. A modo de comentario, agrego que el cabello es la superficie más contaminada de nuestro cuerpo.

Cabe aclarar que no es necesario pronunciar la bendición en todos estos casos.

Nuestra tradición fue muy adelantada en lo que refiere al cuidado de las personas, tanto en lo físico como en lo espiritual.  No nos sorprende entonces que, en diferentes ocasiones y lugares, cuando la población era azotada por distintas plagas, las comunidades judías no se veían afectadas en igual magnitud, sino menos.

La preparación física, que incluye el baño ritual (en la Mikve) así como Netilat Iadaim, está ligada íntimamente a la elevación espiritual y a los conceptos de pureza y contaminación.Valorar la vida debe incluir tanto la integridad física como la espiritual.  Cuando recordemos una, no nos olvidemos de la otra.

(*) Extracto del artículo publicado en el Kol Hilel 5774

Conocé más sobre la campaña del Día Mundial del Lavado de Manos,
ingresando a: https://yomelavolasmanos.wordpress.com/campana-2018/