La comunidad judía de Palermo

Carta del Presidente de Bet Hilel, Daniel Sapoznicoff

Queridos amigos, estamos llegando al final de estos Iamim Noraím.

Como todo final, tal como plasmamos en nuestro Kol Hilel, marca un inicio.

Como venimos haciendo año tras año, nos encontramos, nos alegramos al vernos, nos emocionamos.

Para algunos ésta es la primera vez que vienen a Bet Hilel en este lugar, espero que se hayan sentido bien y hayan encontrado el lugar para continuar participando y viviendo nuestra tradición.

Tradicionalmente, estos días tuvieron y siguen teniendo una importancia enorme en nuestras vidas, no solo por lo espiritual, sino también por lo social. El encuentro es maravilloso y nos cambia el ánimo. Valoramos esta oportunidad de acercamiento, nos gusta, la disfrutamos. La esperamos.

Permanentemente resaltamos la importancia de estar en comunidad, de participar y colaborar. Por eso estamos aquí.

A esta altura, varios se deben estar haciendo la pregunta que más escuché en los últimos meses y, tal vez, años. ¿Cuándo se inaugura el templo?

La respuesta es: Ya casi estamos.

Estamos en la última etapa de la obra, muy próximos a volver a nuestra casa.

Si ustedes están ansiosos, no se imaginan cuánto más estoy yo.

En realidad no soy solo yo.

En todo este tiempo, nuestro objetivo no fue solo la construcción o reconstrucción edilicia. Trabajamos intensamente en reconstruir a nuestra querida Bet Hilel como comunidad, para dejar sentadas las bases, no solo de un lugar físico, sino de un proyecto comunitario que nos contenga a todos. Por eso nos juntamos para trabajar en la re definición de nuestra misión y visión con gente de Bet Hilel, desde socios fundadores hasta representantes de juventud, un amplio espectro de edades y una diversidad de ideas y necesidades. Pero todos pensando en proyectar el futuro de nuestra comunidad.

Aprendimos todos de todos.

Ahora es tiempo de trabajar y poner en marcha todas esas ideas que surgieron.

También incentivamos a cinco jóvenes de nuestra comunidad para que participen de un programa del Seminario Rabínico Latinoamericano, para formar líderes comunitarios jóvenes, capaces de sostener, gestionar y dirigir la comunidad. Estudian aspectos económicos, operativos e ideológicos. Participan de este proyecto, jóvenes voluntarios de las comunidades de Córdoba, Mendoza, Misiones y Rosario y de Buenos Aires los representantes de Bet Hilel. Los jóvenes del presente, guiarán a la comunidad en el futuro, por eso entendimos que es importante apoyarlos para que se capaciten en temas de sustentabilidad, sionismo e Israel, identidad Masortí y diálogo intercultural e interreligioso. Estamos orgullosos de esto.

Miramos al futuro y trabajamos por él.

Por mi parte, estoy agradecido por muchas cosas.

Por el sueño cumplido de la casa propia,

Por haber encontrado gente que nos apoyara a pesar de todas las dificultades que tuvimos que superar, de la incertidumbre que generaron distintas instancias que aparecieron y nos hicieron temblar.

Porque, a pesar de todo lo sufrido, hoy estamos aquí celebrando y pronto estaremos celebrando en Araoz.

Porque no estuve solo, especialmente en estos últimos años, en que trabajamos duramente, codo a codo con dos personas que marcan la continuidad de liderazgo.

Porque también eso pudimos construir: continuidad.

Invito a Fabio Eselevsky y a Joel Lemcovich a que vengan aquí y me acompañen, porque juntos llegamos a este momento.

Ellos son un ejemplo de compromiso, son las generaciones que vienen y espero que otros tomen su ejemplo, porque eso hace al crecimiento y fortalecimiento de una comunidad.

Juntos, desde bien temprano a la mañana, nos despertamos con WhatsApps con algún tema de Bet Hilel y juntos nos desvelamos por lo que seguimos pensando y trabajando durante el día y todavía no se pudo resolver.

Juntos ansiamos llegar a ese día que responda a esa pregunta del millón que todos nos hacen y por la que trabajamos tenazmente, más allá de nuestras propias ocupaciones, para que se cumpla ese sueño y se cierre una etapa de Bet Hilel y de lugar a una nueva etapa.

Hoy estamos aquí, ustedes nos pueden ver desde sus lugares y nosotros podemos verlos a ustedes.

Esta enorme cantidad de personas de todas las edades que nos encontramos hoy y nos vemos las caras.

Para ustedes es mucho más fácil identificarnos, pero mírennos y mírense entre ustedes, piensen que si pudieron estar hoy aquí es gracias a los primeros fundadores que imaginaron, quisieron y trabajaron por crear esta comunidad hace más de 27 años y por todos los que trabajaron y se comprometieron todos estos años, ¡pero mírennos!, somos personas como ustedes, no somos seres superiores ni tenemos super-poderes, tenemos familia, trabajo, sueños y obligaciones personales, somos como ustedes. Por eso los necesitamos. La comunidad no es nuestra, nosotros pertenecemos a esta comunidad. Por eso vuelvo a convocarlos, como hice cada año que me tocó estar aquí: No sean simples espectadores, acérquense a Bet Hilel, está claro que es mucho más fácil que cada uno de ustedes se acerque a Bet Hilel a que nosotros nos tengamos que acercar a cada uno de ustedes.

Somos una comunidad, nos necesitamos unos a otros para existir.

Es lindo disfrutar los momentos de gloria, de logros, del éxito y no saben cuánto se disfruta llegar a la meta habiendo hecho el recorrido, pero ¿cuánto más se podría lograr si sumamos todas nuestras manos a los remos de nuestro bote?

Miren a su alrededor, somos muchos hoy, no se olviden mañana.

Yo, ya cumplí una etapa en el liderazgo de éste recorrido, ahora se debe trazar el nuevo rumbo. Acompañemos todos en este camino. Apoyemos al futuro. Los que no se sumaron, súmense. Vengan a Bet Hilel, participen, háganse socios, es muy importante.

Agradezco a todos los que desde sus puestos de trabajo pusieron el hombro para que continuaran y crecieran las actividades, aun en estos últimos años tan difíciles fuera de casa.

A todos los askaním, colaboradores, trabajadores voluntarios que hacen posible el sustento, el desarrollo y la supervivencia de nuestra comunidad.

Agradezco una vez más, y no voy a dejar de hacerlo nunca, a la Escuela Martín Buber, a todos los que desde su lugar, líderes y trabajadores, hicieron posible que Bet Hilel continuara abriendo sus puertas, en la sede de la escuela secundaria.

Agradezco a todos los que participaron en la organización de estas Tefilot de Iamim Noraím, las que vivimos aquí y las juveniles e infantiles. Nada hubiera sido posible sin la pasión que pusieron todos por hacernos sentir bien, vibrar, alegrarnos y emocionarnos.

Agradezco a todos ustedes por estar aquí, a los que me apoyaron en mi gestión, me acompañaron, me alentaron y me honraron permitiéndome estar en este lugar.

Agradezco a Dios por todo lo que me da y por llegar a este momento.

Deseo que éste sea el año que marque el inicio de una nueva Bet Hilel pujante en su casa y que todos trabajemos para hacerlo posible.

Que tengamos salud, bienestar, alegrías y tiempo para disfrutarlo.

Shaná Tová uMetuká!
Gmar Jatimá Tová!