La comunidad judía de Palermo

La reunificación de Ierushalaim

Por Rabino Dr. Jaime Rosenzweig

Unos kilómetros al sudeste de Ierushalaim por la ruta a Belén, hay un lugar denominado la Tumba de Rajel. En 1967, lo primero que vieron los soldados israelíes al llegar a la Tumba de Rajel, fue la inscripción en uno de los muros, de una frase que genera mucha ansiedad, la promesa de D‘s: “Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas, porque será premiado tu trabajo… Y volverán los hijos a su tierra propia” (Jeremías XXXI: 16, 17).

Ciudades hay muchas, sin embargo Ierushalaim es singular y hay una sola.

Es terrenal y celestial a la vez, una ciudad que refleja la tristeza y el lamento, la eternidad y la paz.

Al decir del Ramban: “Ierushalaim ocupa un lugar de privilegio, como ciudad que debe vivir en paz y en quietud”.

Ierushalaim, la ciudad que posee el monte donde el Patriarca Abraham ofreció hasta su único hijo Yitzhak, al Creador. La ciudad que recordamos todos los días, en nuestro libro de oraciones y asimismo rogamos regresar a ella. Conquistada más de una vez, destruida más de una vez, reconquistada y reconstruida, esta capital de la supervivencia, en donde no hay contraste entre lo viejo y lo nuevo.

Hay una sola Ierushalaim con sus preceptos y costumbres entrelazados como un hilo de oro en la trama de nuestra historia y eterna afinidad con la tierra prometida.

El 28 de Iyar (24/05/2017) recordamos la liberación de la parte oriental de Ierushalaim, acaecida en la guerra de los seis días del año 1967, del cual se cumple este año el cincuentenario.

Aquellos que tienen buena memoria, recordarán como comenzó ese conflicto no deseado, en donde sin ningún tipo de reparos el presidente de Egipto de aquel entonces, anunciaba que arrojaría a los israelíes al Mediterráneo.

¿Qué hizo el mundo? El silencio fue total, nuevamente la indiferencia fue absoluta.

(…)

Tras encarnizados combates de lucha cuerpo a cuerpo, cuando nadie ni soñó, ni imagino ese desenlace, el Ejercito de Defensa de Israel, logro reconquistar la ciudad y asimismo lo más sagrado para el pueblo judío, el Muro de los Lamentos, que es lo único que quedo en pie del Templo devastado por Tito hace más de dos mil años.

Así como el mundo estaba en el más absoluto silencio e indiferencia antes de la guerra de los seis días, a partir de la reunificación de Ierushalaim, todo el mundo mágicamente comenzó a interesarse por el status de la Ciudad Santa, comenzando a dar al Estado de Israel primero sugerencias, luego consejos y finalmente se pasó a las presiones y coacciones.

Un gran erudito dijo sobre Ierushalaim: “Es la ofrenda de Adonai para los hombres y es el Santuario erigido por el hombre en honor a D’s; se espera que ambos vivan allí con temor, en éxtasis y esperanza”.

Vivimos tiempos muy especiales, quiera el Todopoderoso concedernos sapiencia para poder aprovecharlos, puesto que los lazos que unen al pueblo judío a ella no tienen punto de comparación con los que cualquier capital del mundo podría tener con sus ciudadanos.

Para los Musulmanes La Meca y Medina, son sus dos principales centros religiosos, y Jerusalém es el tercero; para los Cristianos, Roma es su primer centro religioso y Jerusalém el segundo.

Con todo mi respeto y simpatía a los otros credos, nosotros como judíos, amamos a Ierushalaim como la única, no como una más, ella nos pertenece por tres conceptos que en hebreo son: “Morasha”= Herencia Histórica; “Goral”= Suerte Histórica e “Iud”= Designio Existencial.

El pueblo judío tiene puesto su “Neshama” en ella. Ierushalaim está en nuestras manos y en ella quedará. Puesto que es el árbol de la Biblia, parábola de D’s y torre del perfume legendario.

(…) así como reconocemos la mano de D’s en ese triunfo milagroso, también recordamos en esos Seis Días de Junio de 1967 la angustia que sentimos por nuestros hermanos Israelíes, como también la indescriptible sensación que nos deparo la espectacular victoria del Ejercito de Defensa del Estado de Israel.

“El año que viene en Ierushalaim”, es más que una oración, es más que un deseo y por supuesto es más que un hecho geográfico.

 

Fuente: http://masortiolami.org/wp-content/uploads/2013/08/Yom-Yerushalayim-by-Rabbi-Jaime-Rosenzweig-in-spanish.pdf