La comunidad judía de Palermo

La memoria (no alcanza)

Por Yanina M. Sapoznicoff

Todos los años para Iom HaShoa, escuchamos discursos mas o menos repetidos, acerca de la importancia de recordar, la importancia de la memoria. Para ser sincera, mi memoria es pésima, soy joven, pero todo lo que no escribo o trabajo desde algún punto alternativo de mi cerebro, se me escurre como la arena de las manos que no puedo retener. Nunca recuerdo los textos que leo y jamás podría citar algún autor de memoria en una simple conversación, solo recuerdo la conclusión que me dejó aquel texto o aquel autor.

¿Por qué es tan importante recordar? Se escucha muy frecuentemente que recordamos para que no vuelva a ocurrir. Recordar para que no vuelva a ocurrir.

Sabrán disculparme, pero eso no tiene sentido. No literalmente, al menos. Recordar, meramente “recordar” lo único que hace es que no olvidemos, si vamos a ser estrictos.

Si nos referimos a que algo similar no ocurra, necesitamos algo más, varias cosas más que el simple recuerdo, la sencilla repetición de un relato del pasado. Vamos a necesitar, por un lado analizar ese relato, teniendo en cuenta que es poco probable que los hechos se repitan “tal cual”ocurrieron previamente. Lo vamos a tener que desmenuzar, lo vamos a tener que pensar, vamos a tener que reflexionar sobre él, para no ver solo el color exterior, sino ver la naturaleza, la estructura de lo que estamos recordando. No sea cosa que le den una nueva mano de pintura y no lo reconozcamos aunque esté ocurriendo frente a nuestras narices.

Por otro lado, pero definitivamente no menos importante, vamos a tener que hacer algo al respecto. No queda otra. Si dejamos que las cosas pasen, el hecho de ser memoriosos en nuestros hogares sin involucrarnos, no va a hacer que hechos similares a los que tenemos en nuestras cabezas dejen de ocurrir. La forma de que esto suceda es, inevitablemente, que podamos reconocer, en este caso, la discriminación, el racismo, la deshumanización y que decidamos actuar, que hagamos algo para hacerle frente a la inminente amenaza.

Así que podríamos decir que recordar es importante, pero no suficiente para que los hechos no se repitan.

Por eso, en este Iom HaShoá yo te voy a pedir algo a vos. Te pido que te tomes unos minutos para pensar en qué significa para vos, hoy, Iom HaShoá, qué significa Shoá para vos. Pensá en una víctima, en su vida, en lo que tuvo que atravesar, pensá en qué le pasó después. Reflexioná unos minutos sobre algún tema que hoy relaciones con esta fecha. Y después te voy a pedir que no te lo quedes, te pido que aportes tu granito de arena y que HAGAS.

Si para vos “hacer” es charlarlo en la cena con tus hijos, está bien. Si para vos hacer es subir un post online, está bien. Si para vos “hacer” es hablar con tus compañeros de trabajo con quienes nunca hablaste del tema, hacelo. Si para vos hacer es donar tiempo o dinero a alguna institución afín, hacelo. Si para vos hacer significa escuchar a algún sobreviviente y ser transmisor de su experiencia, hacelo.

Recordar, reflexionar y accionar, para que no vuelva a ocurrir.