Mensaje de despedida

Querida Bet Hilel,

Enseña el sabio en el capítulo 3 de Eclesiastés “hay un tiempo para cada propósito bajo el cielo” y menciona distintas instancias y vivencias. Continúa con un análisis sobre la tarea, la misión que Dios encomienda a las personas y el provecho que obtiene el trabajador. Finaliza el capitulo diciendo: “por lo tanto advertí que no hay nada mejor que una persona goce con sus obras, ya que esa es su porción, pues ¿Quién podrá hacerle ver que será después?

Hoy es tiempo de despedirme de Uds. Y por eso este mensaje que recorre diez años intensos de recuerdos, emociones y goce en Bet Hilel.

Recuerdo la consigna del comienzo, cuando inicié mi tarea como directora de Talmud Torá. “Bet Hilel es como Eretz Israel, poco espacio, pero buenos profesionales, ese es su potencial”. Desde entonces construí en esa dirección pensando en la gente, aportando a los proyectos educativos de los jóvenes y cuidando a los mayores.

Como seminarista y luego Rabina pude compartir la tarea rabínica con varios colegas, armando equipos de trabajo con entusiasmo y respeto. Disfrute liderar los diferentes grupos con profesionales y voluntarios y juntos logramos amistad y disfrute.

Guardaré dentro de mis memorias sagradas cada ceremonia, la celebración de nacimientos, bat/bar mitzvá, casamientos e instancias de duelo. Las distintas tefilot: shabat, havdalot, Januca, Purim, Iamim Noraim, Pesaj, Shavuot, Sucot y Simjat Torá junto a toda la comunidad en un clima igualitario, creativo y continente.

Sepan que disfruté mucho organizar las clases, charlas y conferencias, comidas de estudio, cine-debate o viajes. También supervisar y producir los contenidos impresos y digitales de la comunidad, como así también jugar, reír y vivir cada Majané.

Hoy dejo la conducción de la comunidad con el anhelo de que continúen Uds. construyendo Bet Hilel con amor y dedicación, sin olvidar lo esencial: continuar siendo una comunidad igualitaria, dinámica e inclusiva donde la amistad y la confianza tengan un lugar de privilegio junto a los valores de la tradición de Israel.

Recuerden que la verdadera prueba de la influencia de una comunidad no reside quizás en su belleza y tamaño, ni únicamente en la asistencia a los servicios religiosos, sino en la disposición de la gente para tender una mano a los demás en momentos difíciles.

No olviden de la importancia del AMOR como mandato divino, el amor al prójimo, al diferente y a Dios.

Por un 5778 de salud, armonía, amor y paz.

שנת בריאות, הרמוניה, אהבה ושלום!

Rabina Judy Nowominski